Rumores del Escarceo: La memoria de los cuerpos como un lenguaje del silencio

 

  Rumores del Escarceo: La memoria de los cuerpos como un lenguaje del silencio.

¿Dónde reside lo esencial de esta historia? Antes de sumergirme en las aguas de Rumores del Escarceo, debo preguntarme qué es lo que verdaderamente sostiene este relato: ¿son Ernesto y Diego, atrapados en la inmensidad de la ciénaga, o es el agua misma, que los rodea, los acoge y los devora? Aquí, la vida nace de la espuma y vuelve a ella en la muerte. Ernesto y Diego viven cuando el mundo de los rumores se abre para dar forma a este universo de calor, polvo, música y muerte. Santiago Muñoz, director de este cortometraje, nos introduce en la Ciénaga de la Virgen a través de la historia de dos pescadores que enfrentan no solo la dureza de la supervivencia, sino también una batalla silenciosa en el interior de cada uno. En ese espacio, donde el agua, omnipresente, no es solo escenario, sino testigo, amenaza y refugio, es tanto comienzo como fin. Como un poema visual, el cortometraje desmonta las convenciones narrativas y nos invita a un juego experimental en el que debemos estar dispuestos a participar para sumergirnos en un cine de sensaciones, donde la masculinidad se presenta contenida, frágil en su dureza, y la soledad del manglar se convierte en un eco de los miedos más profundos.

Fotografía: Brayan Salcedo

Desde el primer plano, la cámara propone el juego de la observación y la intimidad para capturar el peso de los cuerpos en el agua, la tensión en los gestos y la resistencia de la piel ante un entorno que buscará no otra cosa sino el exterminio. La fotografía de Rumores del Escarceo convierte la materialidad del paisaje en un personaje más, donde el mangle, la ciénaga y la luz natural tienen el propósito de encierro y asfixia. La puesta en escena, un elemento arriesgado, adopta una tonalidad teatral, donde el lenguaje se construye en el vacío del silencio. Aquí, la palabra cede lugar a la corporalidad: miradas esquivas, músculos tensos y movimientos medidos hablan lo suficiente como para prescindir de las palabras. El montaje pausado y la cuidada composición sonora refuerzan la inmersión que exige entrega total. El sonido del agua, la respiración entrecortada y el crujir de la naturaleza avanzan en la creación de un ambiente que se siente inquietante e hipnótico. El eco de las memorias navega las mismas aguas, abriendo camino a las dudas y a los pequeños misterios que surgen ante la inmensidad de la ciénaga. El pasado está ahí, entre los dedos que sostienen el arma, entre el cruce desafiante de las miradas. La memoria comienza a escribirse en el vaivén de las pequeñas olas, en el murmullo huidizo, en el escarceo.

Fotografía: Brayan Salcedo

¿Qué tipo de memoria es esta? Rumores del Escarceo abre la cuestión de lo que vemos, cómo lo vemos y a través de quién lo vemos. Aquí hablamos desde el eco lejano de la ciénaga, una memoria distinta, casi cósmica. El recorrido de la historia es una constante evidencia de este alejamiento, del fracaso que significa no configurar al final una memoria colectiva. De cualquier forma, persiste la memoria natural: la de la ciénaga, que guarda todas las historias. El pasado y el presente, el deseo por un nuevo comienzo. Lo que estaba antes de Ernesto y Diego, lo que estará después de ellos. Es guardián de la memoria, de la rememoración y de lo inmemorial. De todas estas experiencias colectivas parte la narración; sin embargo, no tenemos dentro de la historia un narrador que nos hable de la sabiduría colectiva o que nos preste consejos. Más bien, estamos delante de imágenes que nos revelan el fracaso de estos personajes por integrarse a tal narrativa. Aun así, recoge la idea de las vidas individuales como efímeras, pero con la posibilidad de formar parte de un espacio más grande. Sin grandes estridencias ni un subrayado dramático en la música, el cortometraje deposita total confianza en la imagen y en el ritmo interno para transmitir todo el peso emocional.

Fotografía: Brayan Salcedo

Rumores del Escarceo despierta una inexorable sensación de desasosiego. Reniega de brindar consuelo y, en cambio, crea un espacio donde se puede contemplar la propia condición humana, el tiempo y la memoria. De ahí surge la significancia que encuentro en la historia: en todo aquello que ofrece y en su capacidad de ponerse en confrontación. No pretende dotar de sentido a Ernesto o Diego, ni mucho menos sancionarlos; los disuelve, en cambio, en un flujo eterno. Ha desaparecido la memoria humana, pero la memoria cósmica del manglar, como madre, persiste. Rumores del Escarceo se despliega lentamente, invitando al espectador a interpretar los silencios y a sentir la presencia de lo que no se dice. Más que contar una historia convencional, Muñoz nos propone un viaje sensorial donde se revela la masculinidad en un frágil aliento, convirtiendo a la ciénaga en un espejo de los miedos más profundos. Es un cine que observa. No puede el narrador transformar la experiencia en sabiduría o en un consejo que después sea aplicado por otros. La explicación del significado de estas vidas individuales, incapaz de ser transferida, se fragmenta y transforma. Porque ellos y lo que fueron aún persisten, suspendidos en aquel espacio de tiempo, en el ciclo natural que es un relato en sí mismo.

Póster Selección Oficial Ficci|64


SINOPSIS:
En los escasos palmos que separan la proa y la popa de una canoa, dos jóvenes pescadores de La Boquilla intercambian distancia y cercanía después de padecer una afrenta a muerte. Decididos a la pesca, encuentran algo que los acosa sobre el agua pero que, de manera extraña, los libera. La violencia varonil, el trance vuelto imagen y sonido, y el arrebato en medio de una jornada de sol y atarraya, irán retratando cómo sus cuerpos dejan entrever parentescos fruto del desamparo y el deseo en medio del mangle.

FICHA TÉCNICA

Reparto: Juano, Francisco Gonzales.   

Dirección y Producción: Santiago Muñoz.

Guion: Santiago Muñoz. 

Asist. dirección: Gabriela Forero.

Asist. Producción: Andres Padilla.

Dir. músical: Dilan Lugo. 

Dir. de fotógrafia: Brayan Salcedo. 

Dir. de arte: Sebastian Muñoz.

Duración: 14 minutos. 

Género: Experimental

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